Cuando sea Anciano

Repetir. Empezar.
Empezar de Nuevo.
Que gran Mentira.
Si pudiéramos renacer, entonces empezaríamos de nuevo.
Pero no. No repetimos: Continuamos.
Tal vez mejor, tal vez más sabios, o tal vez menos: pero no repetimos.
Cada momento que sucede es Irrepetible, cada bocanada de aire o cada mirada no podemos ser siquiera conscientes de que queda atrás. No podemos siquiera entenderlo, por lo menos con claridad. O de lo contrario, no dejaríamos las riendas de nuestras vidas en manos de estas “situaciones” que creemos nos atan a ellas. No trabajaríamos la mitad del tiempo que pasamos despiertos para uno o dos días libres al final de la semana. No trabajaríamos todos los meses del año por uno solo en libertad y no utilizaríamos este último mes en banalidades. No temeríamos equivocarnos. Porque sería imposible equivocarse sabiéndonos de que cada segundo es nuestro y podemos hacer con él lo que nos plazca. No aplazaríamos nada, ni nos dejaríamos llevar por el cansancio. No pensaríamos tanto en cómo hacer cada cosa sino que la haríamos y lo aprenderíamos por el camino.
No valoraríamos nuestras vidas por encima de la de ninguna otra pues sabríamos lo preciado que es el tiempo de ésta, y no la utilizaríamos para nuestro provecho ni arremeteríamos contra ellas.

¿Qué sabemos siquiera?
¿Qué podemos hacer?
¿Qué puedo hacer hoy para no pensar en que haré mañana? ¿El próximo mes, año? ¿Con mi vida entera.?

¿Qué finalidad tiene intentar controlar lo incontrolable?
Cuando a cada paso que doy se destruye el anterior, ya inexistente, y se arremolina un sinfín de posibilidades frente al siguiente, cual torbellino de agua.
Si cada pensamiento que  cruza por mi cabeza es como una ola: que nace, crece y se auto destruye, ¿Qué puede este hacer en el Mar?
¿Es que puede alterarlo siquiera? ¿O no es el mar por sí mismo una masa en movimiento impredecible y uniforme que se moverá a su antojo no importa cuántas olas rompan?
¡¡Pero si las mismas olas forman parte de él!!

Me siento como si nadase en medio del océano creyendo que voy en alguna dirección con todo este esfuerzo que hago mientras que en realidad la corriente me lleva allí donde quiere.

¿De qué sirve entonces nadar entre pensamientos?
¿Si al final voy a llegar siempre al mismo lugar?

¿No es más sabio entonces dejarse llevar por la corriente y disfrutar del camino?

¡Claro que habrá tormentas!

Los lobos de mar bien saben lo que es y no te recomiendan adentrarte en ellas ni lanzarte a la mar en un temporal, pero ¿serían ellos lo que son de no haberse encontrados en medio del mar cuando el cielo tronaba y el oleaje los mecía y revolcaba con todo su poder?

¿Que emoción tendría sentarse en la vejez en un sillón recio y de madera sin tener bajo la manga ni siquiera una minúscula historia que contar?
Lobo2.1
No.

Cuando sea Anciano, contaré tales historias y aventuras que nadie me creerá. Creerán que estoy loco, y no se equivocarán. Les contaré que he sido, y que también. Les contaré que he hecho, y que también. Les contaré como he vivido, y como también. Dirán que no es posible. Que en una vida no hay tiempo para ello.

Y yo les responderé:
-Lo hay si dedicas tu vida a vivir.

020911_1415_lasmanosdel11

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