El Camino del Corazón

Cuantas veces nos hemos estado preguntando si estamos haciendo lo correcto, si vivir así es, de algún modo, lo que debemos hacer. Si quizás hay alguna manera de hacerlo mejor, de ser más felices, de ayudar más a los demás, de cambiar el mundo.
Una vez, en una casa aleatoria con gente aleatoria en medio de una cuidad aleatoria, me encontré sentado hablando con alguien aleatorio que me dijo:

“Es como una rueda. Una vez empiezas a ver el mundo distinto y a vivir a tu manera has empezado a girar una rueda que nunca dejará de rodar. No hay vuelta atrás. Ya no podemos volver a sentarnos en el sofá e ignorar que el mundo es nuestro, y que podemos cambiarlo.”

Desde entonces, soy eterno conocedor de que, cualquiera que sea mi camino, es el correcto. Que todo lo que hago o dejo de hacer me lleva a un nuevo amanecer, y de que hay algo por aprender en cualquiera que sea la situación a la que llegue mi vida.
Desde entonces, estoy Siempre Seguro, de que vivo en El Camino del Corazón.

Esta, mis amigos lectores, es una conversación con una de las primeras personas con quien compartí este camino tan bello e intenso y lleno de Nuevas experiencias.

-Yo te entiendo – Me dijo ella – es un destino extraño que nos deja perdido….Yo tengo todo que un humano necesito para pasar la vida muy feliz y contento, pero todavía siento que hay algo que falta en mi corazón.
Me gusta el cambio, y aventura y experiencias diferentes….y pensar en quedarme el mismo lugar trabajando ¿Para qué? por al resto de mi vida me hace muy descontenta. Por eso estoy perdido, busco y vuelvo, busco y vuelvo, y cada vez que vuelvo todavía hay algo perdido en mi corazón, siento un poco mas decepcionada. Pero no sabemos porque nuestro destino es así….yo entiendo muchas cosa que la gente y mis amigos que no viajaban o no buscan algo mas no entienden las cosas como yo, y como tú. Por lo que en cierto modo, este es nuestro sacrificio. Al menos tenemos el coraje de vivir nuestros sueños; a decir a todos que vamos a hacer la vida como queremos hacerla. Pero todavía en momentos de silencio, el mismo sentimiento nos hace sufrir en alguna forma o otra. Siempre hay la cuestión, la búsqueda: la sensación que no podemos conformarnos con menos, aunque a veces sería mucho más sencillo. La sensación me trae a partes del mundo más distantes de me hogar en Australia, y voy con la esperanza que puedo aprender más, puedo encontrar la verdad, y puedo sentir contenta, y en final, voy a encontrar mi lugar en la vida. Quizás hay dos formas de nosotros como Rudolf Steiner ha mencionado- que hay un hombre sabio (higher self) y un hombre no tan sabio (Lower self) entre de nosotros; y el hombre sabio (del que no estamos consciente) nos lleva a duras experiencias para que podemos mejorar nuestras imperfecciones y para crecer en todas formas; porque en las experiencias dificultas aprendemos mas.
Tal vez no podemos entender la orientación cósmica divina, solo podemos hacer lo que podemos hacer en esta vida. Sin embargo, voy con esperanza, y con un fuego que no me deja conformar con menos; no importa si me siento a veces un poco perdida.
Y me gustaría verte ahora también para hablar y compartir las esperanzas.
Tengo esperanza que cuando nos encontramos otra vez estaremos en el momento perfecto de la vida.

– Te siento tan dentro…
Si… yo también, aunque tambien ha sido perfecto las otras veces que nos hemos encontrado.
Avivemos este fuego, no podemos dejar que nunca se apague.
Y si no encuentras más leña busca en las estrellas, la dejaré allí para ti, para cuando no tengas mas fuerzas.
En las estrellas, en la luna, en tu corazón.
Entiendo tanto lo que dices…

-Gracias Olmo, la busco ahí.
Para darme fuerzas

-En serio, lo mismo que has escrito es lo que es mí vida; la nuestra: Buscar, luchar, no renunciar ni rendirse.
Caminar perdido pero seguir caminando, y llegar a aquel lugar desconocido de ti mismo donde encuentras la siguiente llave, la dirección de esa brújula del corazón que nos guía en el camino.
Y la que nos lleva a un nuevo amanecer, más Radiante, más lúcido, más perdido pero más seguro de sí mismo. “Nunca volveremos atrás” nos dice el viento: y eso es todo lo que sabemos.
Por eso nos acompaña, para recordarnos quienes somos.

– Rudolf Steiner dice que El viento es los pensamientos de la tierra.
Continúa.
Por favor.

-Para avivar nuestro fuego una vez más, cuando parecía apagado, para hacerlo rugir y arder desde dentro, desde las profundas brasas bajo la ceniza.
Allí donde parecía ya apagado, allí donde yacía solemne y paciente.
Allí desde donde renace, como una vieja semilla olvidada por el tiempo, oculta bajo las hojas secas y el verde musgo. Entre las raíces que la criaron y la hicieron ser quien hoy es.
Allí donde el agua llega a cuentagotas, en forma de esperanza misma, pero que llega, siempre, siempre llega.
Y fresca, fina y helada, nos cubre el cuerpo en una suave caricia, refresca el viejo caparazón con el que nos protegemos de las inclemencias del destino y lo atraviesa hasta llegar a nuestra humilde morada.
Allí donde escondemos nuestros miedos y deseos, donde se enredan siquiera antes de salir ahí fuera a bañarse de la cálida luz del sol..
Si.., todavía ahí dentro, todavía protegidos ya se enredan de miedo.
Por eso que a veces tarden en salir, en emerger desde las profundidades de la voluntad del alma.
Tardío no es nunca
Tardío es abrazado, mimado, amado.
Aunque la mejor manera de amarlos sea dejarlos salir ante la vibrante luz del sol y al temple del viento, a las fauces de quienes vuelvan a desearlo ante todo pronóstico.

– En el momento pasando, hay la eternidad que la vida es como un flor, que crece, abre y en final muere, y después de su vida otro flor empieza a crecer, abrir y morir……..y así la vida continua; pero también nuestra alma, pasa por la portal de la muerte, y empieza otra vez un tiempo diferente- se crece, se abre y se muere. Que nuestra alma y espíritu es para siempre, en la grande picture en el momento pasando hay la eternidad…….vivimos muchas vidas, encontrarnos en diferentes tiempos, vivimos en diferentes formas, raíces, sexos. y en todo, crecimos, llegamos cada vez más a la verdad, al divino. ….y no es solo un proceso de la individual, es un proceso de la humanidad, y los diferentes nacionalidades, raíces, grupos.
Crees en la reencarnación?

-Se que deseo vivir a través del tiempo.
Sea como sea.
Sé que soy esa semilla de puro deseo, deseo de ver la luz, acariciar al viento y ofrecer la belleza de mi alma al mundo. Morir y renacer.
Aunque sea en esta misma vida, y ojalá en las siguientes.

Quiero ser las huellas que jóvenes viajeros sigan hasta que decidan abandonarlas para marcar sus propias huellas.
Que las abandonen para llegar más lejos.
Más arriba y Más alto.
“Ultreya et Suseia”

Quiero convertirme en el recio árbol donde se apoyan los cansados caminantes de la vida, los que recorren sus miedos llenos de esperanza.
Quiero darles sombra, cobijo, antojo.
Quiero abrazarles con el follaje.
Cubrirles del viento no demasiado para que no se olviden de él.
Quiero ser también el viento. El de la alta tormenta en el mar y el de la brisa de la orilla. El que besa la herida de la fatiga.
El que contempla desde lo alto de la pértiga.
El que susurra bajo el cielo verde y frondoso de bosques y junglas purpúreas, luminiscentes en la noche y multicolores en el día.

Quiero atravesar sus gargantas secas y deshidratadas en gotas de amabilidad, en flujos de serpenteantes riachuelos, de sagradas fuentes de vida y muerte.
Hasta que acabe exhausto.
Quiero rebozar el cuerpo, limpiar el sudor: que corra, que corra montaña abajo.
Y que llegue limpio y filtrado por los valles hasta nuevo río; hasta sumarse al vasto océano
que construye a golpes de orilla el paisaje eterno del cambio silencioso.
Un silencio estruendoso, maravilloso.

-“• Over I journey
And for each pain
A pleasant sting only
Shall one day remain.
Yet in a few moments
Then free am I
And intoxicated
In Love’s lap lie.
Life everlasting
Lifts, wave-like, at me
I gaze from its summit
Down after thee.
Your lustre must vanish
Yon mound underneath—
A shadow will bring thee
Thy cooling wreath.
Oh draw at my heart, love
Draw till i’m gone,
That fallen asleep, I
Still may love on.
I feel the flow
of Death’s youth-giving flood
To balsam and ether
Transform my blood–
I live all the daytime
In faith and in might
And in holy fire
I die every night “

-Implacable, el que arrastra a los vivos y a los muertos, a los que renuncian.
Solo ellos entran en el eterno túnel del infinito desgaste: Desgaste, sacrificio, rendición.
Solo hay que nadar un poco más fuerte para llegar a mar abierto.
Solo hay que sufrir el cambio de destino. Fijar el objetivo. Rendirse al mortecino sinuismo de la corriente arcaica del Gran desconcierto.

 

El desconocido porvenir, el incontrolable, el insondable.
La lluvia es ahora mi caricia. Sangre de mi sangre.
Es la música que sondea mis venas, la que me guía al son de desconocidas estrellas, de mar, de cielo, de tierra y de viento, estrellas de fuego, de luz y de velo.
Las huelo, ciego, y arrojo los miedos al pozo.
Las sigo, frívolo, con su cántico eléctrico.

Un rayo cae iluminando el camino. Así de fugaz es la esperanza, el primer paso lo has visto, los siguientes los recuerdas como un destello que persigues en el tiempo.
Otro rayo. Oscurece. Pero la luz del interior crece. Esta no, esta no se desvanece.
No se va, no se queda, no se desvanece.
Permanece.

rayo

La nombran, la pintan, la cantan, la escriben y la pronuncian. La guardan, la callan y la olvidan. La tienen, la sienten, la quieren. La buscan, la hallan y la pierden.
Es la bandera que más alto sostienen.
La que alaban y maldicen.
O eso dicen..

Son los golpes de su ondear, son latidos al caminar. Repiqueteo de campanas, en lo alto de un bastón, apoyado en él toda esperanza.
Es la calma y la templanza,
del brazo de quien la alza.
Arraigada en la tierra y larga como el océano, ancha como el tiempo, firme como el movimiento.
Sutil como el viento y la viva llama de de los perdidos Vagamundos en busca de nuevas brújulas, brújulas más humanas. Menos certeras. Más fiables.
Las de troncos huecos, agua, hojas y agujas.
Las que guía el viento con su humo alrededor de una hoguera.
Las que atraviesan el cielo en forma de flecha, dirección.
Las que guía el corazón.

Estas amparan la moción de la sinRazón.
Son la sazón del Caldero, del cuenco austero, del llegador primero.
Son la historia del sabio, del viejo, el irrefutable consejero.
Sonrisas desde lo lejos, que llegan como besos. Besos versos. Presos, Impresos.
Tersos, escasos y complejos.

Una hoguera que arde, pequeña y lejana, al otro lado del abismo.
El mismo que nos une.
La siempre llama de la esperanza, esa que nunca se apaga, sino que se aviva de ventiscas, se agracia de desgracias.
Por ello damos las gracias.

Descargas torrenciales,
implacables desconciertos.
Placenteros aciertos y suntuosos de dudas desiertos.
Más y más huellas que describen nuestra historia.
Ninguna se repite.
Son dos huellas iguales,
sin dos distintas.
Parecidas, son escritas con distintas tintas
Únicas e infinitas
El viento, de nuevo, las guarda y las cobija bajo la arena, la fina arena.
Dulce y áspera.
Mil pedazos de todo compuesta,
un pedazo de mí y otro de ti.
Una mirada vestida de negro, afilada, contempla el paso del tiempo:
Como todo se hace y se deshace, desaparece y renace.

Poesía al viento
Vida sin sustento
Desgastado porvenir
Orgulloso preceder
Improvisto suceder
Caminante que no ve

El alma siempre llena e infinita.
Así bajo mi piel Habita.

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